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Comunicación interauricular

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Un defecto del tabique es un orificio en la pared muscular que separa las cavidades del corazón. El defecto del tabique a veces se denomina «soplo». Ilustracion de una comunicacion interauricular.Si un bebé nace con un orificio en el tabique, la sangre se escapa por él, pasando del lado izquierdo del corazón al derecho. Si es poca la cantidad de sangre que se escapa, los problemas posiblemente sean leves. Pero si es mucha la cantidad, el corazón trata de compensar y se agranda. Los niños que tienen un defecto del tabique generalmente tienen dificultad para respirar y un retraso del crecimiento.

¿Qué es la comunicación interauricular?

La comunicación interauricular (CIA) es un defecto del tabique interauricular, es decir, un orificio entre las cavidades superiores del corazón (las aurículas derecha e izquierda). Como la presión es más elevada en el lado izquierdo del corazón, la sangre es impulsada a través del orificio, del lado izquierdo al derecho. Esto puede ocasionar un agrandamiento de la aurícula derecha. Antes del nacimiento, el corazón fetal normal tiene un orificio (denominado «agujero oval») entre las aurículas izquierda y derecha. Generalmente, este orificio se cierra al poco tiempo del nacimiento. Si no se cierra totalmente, el problema se denomina CIA tipo ostium secundum. La CIA tipo ostium secundum es el tipo más común de CIA. Otros tipos son la CIA tipo ostium primum y la CIA tipo seno venoso. Cada tipo de CIA está relacionado con un orificio en una parte diferente del tabique interauricular.

¿Cuáles son los síntomas y signos?

Los síntomas y signos de la CIA incluyen: Falta de aliento o dificultad para respirar Palpitaciones (sentir latidos cardíacos fuertes) Retraso del crecimiento Aunque la CIA está presente desde el nacimiento, los síntomas a menudo no aparecen durante la niñez. En cambio, la aurícula derecha podría agrandarse con el tiempo, causando problemas en la edad adulta. Los adultos con CIA pueden padecer arritmia o insuficiencia cardíaca.

 

¿Cómo se trata?

 

Alrededor del 40 por ciento de las comunicaciones interauriculares se cierran solas antes de los dos años de edad. Después de esa edad, es raro que cierren en forma natural, por eso generalmente se recomienda una intervención quirúrgica para casos graves (cuando el lado derecho del corazón se ha agrandado). La intervención quirúrgica consiste en tapar el orificio con un parche. Para cerrar el orificio sin necesidad de realizar una intervención de corazón abierto, algunos médicos utilizan un procedimiento de cateterización. En este procedimiento, se emplean pequeños dispositivos denominados «dispositivos oclusores» para cerrar el orificio. La cirugía para cerrar la comunicación interauricular es exitosa en el 99 por ciento de los casos. Si se realiza en la niñez, el corazón agrandado volverá a su tamaño normal en 4 a 6 meses.

Persistencia del Conducto Artenosohqdefault

El ductus arterioso o conducto arterioso es un pequeño vaso que comunica la aorta con la arteria pulmonar. Está normalmente abierto en el feto, pero se cierra justo después del nacimiento (en la mayoría de los casos durante los primeros tres días de vida, aunque puede permanecer abierto hasta varios meses después).

La persistencia de este conducto condiciona un ‘cortocircuito’ entre la circulación sistémica y la pulmonar: se produce la mezcla de sangre oxigenada de la circulación sistémica que va por la aorta y la sangre con poco oxígeno que circula por la arteria pulmonar, lo que al final produce que al organismo se mande sangre con menos oxígeno del normal. Esta anomalía es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres.

Causas

Algunos recién nacidos tienen más probabilidades de padecer un ductus arterioso persistente, especialmente los prematuros (a menor edad gestacional más probabilidades de presentar retraso de cierre del ductus). Problemas pulmonares, con el síndrome de distrés respiratorio (por déficit de una sustancia que recubre el interior de los pulmones), y que el niño presente muy bajo peso al nacer también están relacionados. El ductus arterioso permeable es un defecto cardiaco congénito común y puede aparecer junto con otros defectos cardiacos.

Síntomas

Los niños con un ductus pequeño pueden no presentar síntomas observables. Sin embargo, aquellos con aberturas grandes sí suelen padecerlos. Los síntomas/signos más comunes del ductus arterioso persistente son:

Dificultad para respirar
Cianosis (color azulado de la piel)
Retraso en el desarrollo
Cansancio
Soplo cardiaco
Cardiomegalia (agrandamiento anormal del corazón)
Diagnóstico
La exploración física es fundamental, en especial, la auscultación del corazón para determinar si hay un soplo cardiaco característico, algo muy común con el ductus arterioso persistente. El ecocardiograma confirma el diagnóstico. Otros procedimientos que pueden ayudar al diagnóstico son: electrocardiograma, radiografía de tórax, y, en ocasiones, cateterismo cardiaco cuando se sospecha la existencia de otros defectos asociados.

Tratamiento

El tratamiento específico del ductus arterioso será determinado por el médico basándose en la edad del paciente, la gravedad de la enfermedad (ductus pequeño o grande) y los síntomas que presente. En función de esto, se puede tomar la opción de observar y controlar periódicamente al niño o bien realizar un tratamiento dirigido al cierre del ductus.
Los ductus arteriosos permeables pequeños pueden no requerir tratamiento o cerrarse espontáneamente.
En niños prematuros se suele utilizar fármacos antiinflamatorios, como ibuprofeno o indometacina. Si el ductus arterioso permeable no responde al medicamento, en algunos casos es necesario cerrarlo percutáneamente (con un cateterismo) o con cirugía.

Comunicación interventricular

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Un defecto del tabique es un orificio en la pared muscular que separa las cavidades derechas del corazón de las cavidades izquierdas. El
defecto del tabique a veces se denomina «soplo». Ilustración de una comunicación interventricular. La comunicación interventricular (CIV) es un defecto del tabique interventricular, es decir, un orificio en la parte del tabique que separa las cavidades inferiores del corazón (los ventrículos). Normalmente, el ventrículo izquierdo bombea sangre rica en oxígeno a la aorta, que lleva la sangre que ha circulado por el corazón y los pulmones al resto del organismo. Pero cuando hay una CIV, un poco de esa sangre es impulsada a través del orificio al ventrículo derecho en lugar de circular en forma normal al resto del organismo. Del ventrículo derecho, la sangre pasa por la arteria pulmonar a los pulmones. Los vasos sanguíneos de los pulmones pueden dañarse debido al volumen elevado de sangre que reciben del ventrículo derecho. Los ventrículos izquierdo y derecho también pueden verse obligados a trabajar más. Al tratar de suministrar al organismo suficiente sangre, el ventrículo izquierdo podría verse obligado a bombear más fuerte y rápido de lo normal. Este esfuerzo adicional puede agrandar el corazón.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la CIV pueden no aparecer hasta varios días o semanas después del nacimiento: Falta de aliento Piel pálida Respiración rápida Frecuencia cardíaca (pulso) rápida Frecuentes infecciones respiratorias Retraso del crecimiento

 

¿Cómo se trata?

Muchos niños con CIV no necesitan cirugía. El orificio puede cerrarse en forma natural durante los primeros siete años de vida o puede ser demasiado pequeño como para dañar el corazón y los pulmones. Pero si el orificio es grande, podría ser necesario realizar una intervención quirúrgica. El cerclaje de la arteria pulmonar es un tipo de intervención que se emplea para corregir provisoriamente las comunicaciones interventriculares. Consiste en usar una cinta para reducir el calibre de la arteria pulmonar, lo cual reduce el flujo de sangre y la presión en los pulmones. Más adelante, cuando el niño es más grande, puede retirarse la cinta y corregirse el defecto mediante una intervención de corazón abierto. Si es necesario reparar el orificio, éste puede cerrarse suturando los bordes o taparse con un parche.